Ser voluntario, te sana

/ septiembre 23, 2017/ Cuéntamela/ 0 comments

Hasta el año pasado, alrededor de 1 millón 700 mil peruanos sufrían de depresión, considerado como el problema de salud mental más común en nuestro país, de acuerdo al estudio del Instituto Nacional de Salud Mental. Sin embargo, una de las opciones, aunque no lo crea, puede ser el voluntariado. Quizás no satisfaga a tu bolsillo pero complace al alma y por ende, alivia tu dolor, ayudando a los demás.

Fuente: Internet

La historia comienza así…

Me dijeron que bajara en la Comisaría de “El Progreso”, en Comas. Luego que tomara una moto hasta el paradero final. — Fue allí cuando abrí los ojos y me asusté —. No te preocupes, me dijeron, si gustas te esperamos en la comisaría y vamos juntos. — OK, respondí —.

Eran las nueve de la mañana, cuando llegaba al punto de encuentro. Hacía mucho frío. Recuerdo que llevé bastante abrigo y unas cuantas galletas para matar el hambre. El jefe de la ONG, nos esperaba en el lugar un poco impaciente. Al reunirnos, subimos al cerro. Sí, al cerro y hasta su último paradero, donde solo escuchas ladrido de perros dándote la bienvenida —supongo—, allí donde bajas y de pronto, no ves nada.

La neblina estaba tan cerca que alucinabas estar en medio de la película “La Niebla”. Luego, ya veías a pobladores, la mayoría niñas, niños y adolescentes. Nos preguntábamos, y ¿dónde estarán los adultos? Bueno, solo vimos a un grupo de pobladores, líderes del Asentamiento Humano, coordinando las clases que darían los miembros de la ONG, o sea, yo.

No entendíamos de qué se trataba, solo que iríamos a ayudar a un grupo de jóvenes madres, entre 12 y 16 años, quienes, en algunos casos, ya eran madres por segunda vez. Era inevitable no tener la interrogante en tu cabeza, por qué tantas madres adolescentes en esta zona.

Mi jefe fue bien directo —Cinthya, si no te has dado cuenta, aquí no están presente sus padres porque bajan del cerro de madrugada para ir a trabajar. Es allí, cuando algunos malditos aprovechan e ingresan a las viviendas, plena y previamente identificadas por ellos, donde ultrajan a niñas indefensas que se quedan solas y al mando de sus menores hermanos, quienes son testigos del abuso que se comete frente a sus ojos.

La indignación corrió de manera agresiva por toda mi sangre y decidí apoyar a esta institución no gubernamental, sin recibir un sol, (ni para el pasaje), a cambio de mi tranquilidad. La experiencia, ayuda a mantener en alta la autoestima. ¿Cómo es esto?, se preguntarán.

Uno de los beneficios de ser voluntario, es que te convierte en protagonista y agente del cambio social, colaboras un poco en mejorar la vida en el mundo, sientes que estás protegiéndolos de alguna manera, te transforma en un ser más responsable, por ende, valoras más tu trabajo, tu posición en la sociedad.

Mejora la perspectiva de la propia vida del voluntario, debido al contacto directo con personas diferentes. Se deja de lado la individualidad y el egoísmo tan frecuente para ser más humanos y generosos con los demás.

En líneas generales, ser voluntario te forma en valores y te convierte en una mejor persona. Eleva tu autoestima y tu perspectiva de vida.

Crear el lazo con la comunidad, te va a permitir mejorar la realidad en la que viven no solo las personas que están recibiendo tu apoyo, sino, la propia. Da una gran satisfacción transmitir lo que se sabe o utilizarlo para mejorar la vida de las personas.

Cinthya Cárdenas  |  Estudiante de periodismo

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